jueves, 24 de junio de 2010

La caída....

Cuando me enteré que me cagaron, entré en un estado de locura que nunca había experimentado antes. Describir lo que sentía se hace imposible aun con diccionario en mano para sacar palabras complicadas y fuertes. Recuerdo que después de leer todo, me levanté y empece a caminar por todos lados como buscando una salida en un laberinto. No encontraba palabras, mi cabeza era una gran tormenta de caos total. Estaba muy agitado, sentía una presión grande en el pecho, me empece a descomponer del estómago y a caminar cada vez mas rápido por toda la casa.

Recuerdo que todo el tiempo trataba de buscar una respuesta a esa pregunta que siempre nos hacemos: Porque?. Estaba asombrado, mudo, con todo y mil cosas que sentía, todas juntas por dentro, como que quería explotar. Sentí mucha rabia, una ira que no podía controlar, pero por suerte lo estaba sufriendo a solas, y tenía tiempo para calmarme antes de salir a la calle y afrontar a otro ser vivo.

Yo soy de las personas que no saben ocultar cuando están mal. A veces cometo el error de descargarme con el primero que se me cruza, pero trato de que si estoy mal, no hablar con nadie, no entrar en discusiones ni nada parecido porque en cualquier momento te mando a la mierda en todos los colores posibles.

Como les decía, no sabia que hacer, que pensar, que decir, era como un ataque de furia y confusión que me dejaba totalmente anulado. Lo primero que atiné a hacer después de varios minutos, fue mandarle un msj a S. Le tiré la bomba sin anestesia, al ratito me contestó, confundida, preguntándome que había pasado. Le conté, y me dijo si quería ir a hablar. Le dije que no, porque era muy pronto. No estaba en condiciones de hablar con nadie, me tenía que calmar un poco.

Después de un rato, me di cuenta que se estaba haciendo la hora de comer, entonces decidí bajar y avisarle a mi vieja que no me sentía bien y que no iba a comer. Después de un rato largo, me animé a contarle de lo que me había enterado. Ella supo consolarme un poco con sus palabras, o por lo menos intentó. A esa altura no importaba lo que me dijera sino que haberle contado me ayudaba a descargar toda esa mierda que tenía adentro.

No encontraba respuestas, busqué y busqué en mi cabeza, cualquier indicio, razón o algo que me ayude a entender porque me había hecho eso. Obviamente, no encontré nada.

Creo que hasta aquí les puedo contar, lo demás no tiene mucho sentido. Ese mismo día, por la noche, mas tranquilo, nació este blog.

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