jueves, 2 de septiembre de 2010

Everything that has a beginning has an end...(II)

Con un día fresco después de la tormenta la madrugada anterior, esperaba impaciente que llegue el colectivo. Mi viejo me acompañó y después de casi 45 min de demora llegó.

Me despedí y me metí en medio de la gente a los empujones intentando llegar al final para poner los bolsos en  la bodega. Miré mi pasaje una vez mas y con una sonrisa subí tratando de dejar todo atrás. Me acuerdo que llevé una mochila conmigo, con los auriculares, un buzo extra,  papas fritas, caramelos, chizitos y un agua grande.

Pensaba tirarme en el asiento, relajarme y escuchar música todo el camino. Claro que el viaje no es como a veces nos lo imaginamos, hizo calor, frió, calor, frío, porque el maldito aire acondicionado o no funcionaba o funcionaba al máximo. Los primero kilometros me toco ir sentado sin acompañante. Esperaba que sea así todo el viaje, rogando que quien había comprado ese boleto se arrepienta y no viaje. Pero no puedo mentirles, también pensé en la posibilidad de una acompañante a quien conocer y así pasar un viaje mas agradable.

Un par de horas mas tarde, fiel a mi costumbre, me dormí. Cuando me desperté tenia un tipo gordo sentado al lado, se termino la comodidad de tener dos asientos para mi solo pensé. Por suerte para mí no roncaba ni jodía demasiado. Sinceramente no me importo mucho tampoco, estaba feliz de estar ahí, sin saber que iba a pasar,con la sola idea de olvidarme de todo y de todos y pasarla lo mejor posible.

Llegaron las paradas obligadas, la de la cena, la del desayuno al otro día y mucha música y una película después, sentía como nos acercábamos cada vez mas a destino. Le avisé a S que estábamos cerca y me dijo que le avise cuando este llegando así me pasaba bien la dirección. Vi como entrábamos a la ciudad, "Bienvenido a Mar del plata", rezaba el cartel.

Me bajé del colectivo, busque mi bolso, y salí en busca de un taxi, después de descifrar como salir de ahí, porque no conocía la terminal nueva ajja. Era un día hermoso, perfecto, el sol pegaba y el viento del mar se sentía dulce, me sentía libre.

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